El Juicio de París: cuando el vino rompe paradigmas

El Juicio de París: cuando el vino rompe paradigmas

El Juicio de París: cuando el vino rompe paradigmas

Por Eduardo Quiroga – Maître Sommelier

Eduardo Quiroga – Maître Sommelier

La calidad de los vinos californianos no es reciente, ha recorrido ya varias décadas mostrando al mundo que sus procesos de vinificación, así como sus cepas, están a la altura de los mejores. Fue justo a partir de esta premisa que en los años setenta Steven Spurrier, un británico que residía en París, dio con una maquiavélica idea para demostrarlo.

El evento sería una cata ciega de vinos provenientes de la franja de California en Estados Unidos junto con algunos de los mejores vinos de Francia, excepto que los jueces no lo sabrían sino hasta el momento en que la competencia diera comienzo.

Entre los honorables invitados figuraban enólogos y gastrónomos franceses de la talla de Pierre Bréjoux, Inspector General del Consejo de Appellation d’Origine Controlée y Odette Kahn, editora de la Reviu du Vin de France, junto a importantes sommeliers y chefs con más estrellas Michelin que el firmamento.

“El Juicio de París”, nombre dado a este memorable suceso, se celebró el 24 de mayo de 1976 en el lujoso Hotel International. El anfitrión entonces reveló la verdad: los Grands Crus y Premiers Crus blancos de Borgoña y Crus Classés tintos de Burdeos se enfrentarían con chardonnays y cabernets californianos. Con picaresca ironía británica, añadió que el evento enmarcaría el bicentenario de la independencia norteamericana, como homenaje al papel desempeñado por Francia en aquella gesta.

Juicio de Paris, Grabd Velas Riviera Maya

La cata dio comienzo y algunos de los miembros del jurado anticiparon, con sus comentarios, lo que iba a ser el sorprendente resultado final. Cuentan que uno de ellos se lució diciendo en voz alta “este vino es la magnificencia de Francia”​ haciendo referencia a un cabernet de Napa Valley mientras otro juez despreció uno de los mejores vinos franceses, un ​Batard-Montrachet​, asegurando: “definitivamente se trata de un vino californiano, porque no tiene nariz”.

 "El Brindis" por Rufino Tamayo

Etiqueta de Chateau Mouton Rothschild con la pintura “El Brindis” de Rufino Tamayo

Así, el resultado de esta contienda colocó al chardonnay de Chateau Montelena y al cabernet sauvignon de Stag’s Leap Wine Cellars, ambos estadounidenses añada 1973, en el primer lugar.

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Una publicación compartida de Chateau Montelena (@chmontelena) el

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Una publicación compartida de Stag’s Leap Wine Cellars (@stagsleapwinecellars) el

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Una publicación compartida de Stag’s Leap Wine Cellars (@stagsleapwinecellars) el

La historia continúa repitiéndose hoy en día con Juicios de París que se celebran alrededor del mundo –Riviera Maya incluida–, con la diferencia de que los ganadores de esta competición son los invitados que disfrutan de un momento eno-gastronómico único. En mi experiencia, siguen recibiendo grandes elogios los vinos de California, pero esa es una decisión que bien vale la pena descubrir por uno mismo.

Acerca del autor:

Eduardo Quiroga es un apasionado de la gastronomía y del sutil arte de imaginar sus sabores al ensamblarlos con las notas juguetonas de un vino, una cerveza o hasta un mezcal y un tequila. Desde muy joven descubrió lo que sería, más que una profesión, su estilo particular de ver la vida: Sommelier de corazón.

Ha colaborado con figuras icónicas de la cocina como Alejandro Heredia, nombrado El Mejor Chef del Siglo XX, así como importantes personalidades del mundo del vino como Pedro Poncelis y Emmanuel Quiroga –su padre, de quien ha heredado su pasión y dedicación. Actualmente es Maître Sommelier de Grand Velas Riviera Maya en donde participa con su talento en la creación de maridajes excepcionales para magnos eventos, y en el día a día sorprende los paladares de los huéspedes en los restaurantes de especialidades del resort.

 
Relacionados